Vectorización
Cómo preparar tu imagen antes de vectorizarla

Cada semana recibo imágenes en todo tipo de condiciones: fotos tomadas con el celular, capturas de pantalla, bocetos escaneados a las carreras y hasta logos que alguien copió de una página web. Puedo vectorizar prácticamente cualquier cosa, pero hay una realidad que vale la pena decirte de frente: entre mejor sea el archivo que me envías, más rápido, más limpio y más económico sale el resultado. Cuando la imagen fuente trae poca información, tengo que reconstruir formas a ojo, adivinar contornos y consultarte varias veces para confirmar detalles. Eso alarga el proceso y, en casos extremos, sube el costo. Por eso antes de mandarme tu archivo vale la pena invertir dos minutos en revisar estos puntos.
Resolución y nitidez: qué buscar antes de enviar tu archivo
La regla es simple: si al hacer zoom la imagen se ve borrosa o pixeleada, yo también voy a tener problemas para distinguir dónde empieza y termina cada forma. Busco que el archivo tenga al menos 300 dpi, o que la imagen mida varios cientos de píxeles de ancho como mínimo. Una foto tomada con buena luz, de frente y sin movimiento, casi siempre me da mejores resultados que una captura de WhatsApp comprimida varias veces. Si tu única fuente es un logo viejo en baja calidad, no te preocupes: dime qué colores y proporciones recuerdas y lo reconstruyo, pero el proceso será manual y toma más tiempo.
Un truco que te recomiendo: si vas a fotografiar un boceto en papel, hazlo con luz natural y desde arriba, evitando sombras que crucen el dibujo. Las sombras diagonales confunden al ojo (y al software) sobre dónde va realmente cada línea.
Fondos y contraste: por qué facilitan el trazado
Un fondo limpio y de un solo color hace toda la diferencia. Cuando el diseño se distingue claramente del fondo, el trazado es rápido y preciso porque las orillas quedan definidas sin ambigüedad. En cambio, si me envías una foto de un letrero contra un fondo con textura, reflejos o varios colores que se mezclan con el diseño, tengo que dedicar tiempo extra a separar visualmente qué es parte del logo y qué es ruido de la fotografía.
Si puedes elegir, estas condiciones ayudan bastante:
- Fondo blanco o de un color sólido y uniforme, sin sombras ni brillos.
- Buen contraste entre el diseño y el fondo, sobre todo si el logo tiene detalles finos o texto pequeño.
- Foto tomada de frente, sin ángulo, para que las proporciones no se distorsionen.
Formatos que acepto y por qué
Trabajo con casi cualquier formato: JPEG, PNG, WebP, PDF, e incluso capturas de pantalla. Lo ideal es que me envíes el archivo en su tamaño original, sin recortar ni comprimir de más, porque cada compresión adicional pierde información que ya no puedo recuperar. Si tienes el archivo original en algún formato de diseño (AI, CDR, PSD) aunque no sea vectorial, mándamelo también: a veces ahí vienen capas o textos editables que me ahorran trabajo y te ahorran tiempo de entrega.
Si tu única opción es una foto tomada con el celular, no pasa nada: es el caso más común y lo resuelvo todos los días. Solo procura seguir los consejos de luz y encuadre que te compartí arriba.
Errores comunes que retrasan el proceso
Con los años he identificado los mismos tropiezos una y otra vez. El más frecuente es enviar una foto tomada con flash directo, que genera un brillo blanco justo en el centro del diseño y borra detalles importantes. También pasa mucho con logos descargados de una página web en tamaño miniatura: se ven bien en la pantalla porque están reducidos, pero al ampliarlos para revisarlos de cerca son puro bloque de píxeles. Y otro clásico es recortar la imagen demasiado antes de enviarla, dejando fuera bordes o esquinas que sí necesito ver para entender la proporción completa del diseño.
Ninguno de estos errores es grave ni le pasa factura al cliente: simplemente significan que voy a necesitar hacer más preguntas o reconstruir partes a partir de tu descripción. Si me avisas de entrada que tu archivo no es perfecto, ajustamos expectativas de tiempo desde el inicio y evitamos sorpresas.
Si ya tienes tu imagen lista, mándamela y te cotizo sin compromiso. Y si no estás seguro de si tu archivo sirve, mejor pregúntame antes de intentar arreglarla tú mismo: muchas veces lo que parece un problema se resuelve fácil de mi lado, y prefiero revisarlo yo antes de que pierdas tiempo editando algo que no hacía falta tocar.